Castillo medieval
Frontera de la familia Urrea reconvertida en ermita de Sant Miquel
El castillo de Urrea es una fortaleza medieval asociada a la familia Urrea, linaje aragonés que controló territorios fronterizos en la comarca de l'Alcalatén durante la época de la Reconquista. Su emplazamiento en las colinas del interior de Castellón respondía a la necesidad de vigilar y defender los pasos de la región frente a posibles incursiones.
Los restos más reconocibles del conjunto se vinculan hoy al castillo de Les Torrocelles, situado sobre el valle de Llucena. Este enclave comenzó como puesto fronterizo del linaje Urrea y acabó reconvertido en ermita de Sant Miquel, lo que explica que su torre siga en pie mientras el poblado intramuros desapareció por completo.
La reutilización del recinto defensivo como lugar de culto fue una práctica habitual en la zona durante la Baja Edad Media, cuando muchos castillos perdieron su función militar y pasaron a albergar ermitas o pequeñas iglesias rurales. En este caso, la torre del homenaje sobrevivió gracias a su integración en el edificio religioso.
El lugar se encuentra en el entorno de la sierra de l'Alcalatén, a unos 30 km de la ciudad de Castellón de la Plana. El acceso es propio de zona de montaña, con caminos no siempre acondicionados para vehículos convencionales.
La asociación entre el nombre "Urrea" y este territorio es un indicador relevante de la influencia que tuvo este clan nobiliario en la organización territorial del interior castellonense durante los siglos medievales.